El por qué de la guerra S. Freud
En esta ficha de
lectura vemos un fragmento de una carta de Albert Einstein a Sigmund Freud,
que, junto con la respuesta de éste, editó en 1933 el Instituto de Cooperación
Intelectual con el título de ¿Por qué la guerra? El Instituto
auspiciaba entonces junto a la Liga de las Naciones la publicación de una serie
internacional de cartas abiertas en las que intelectuales destacados
intercambiaban ideas sobre cuestiones de interés general, la más importante de
las cuales era la amenaza de guerra.
Carta de Albert Einstein a Sigmund Freud:
Caputh
nach Potsdam, 30 de julio de 1932
Querido profesor
Freud: ...
¿Existe algún
medio que permita al hombre librarse de la amenaza de la guerra?
En general se
reconoce hoy que, con los adelantos de la ciencia, el problema se ha convertido
en una cuestión muy grave para la humanidad civilizada; y, sin embargo, los
ardientes esfuerzos desplegados con miras a resolverlo han fracasado hasta
ahora de manera lamentable (…)
La propuesta de la
liga de las naciones (…) me brinda una muy grata oportunidad de debatir con
usted una cuestión que, tal como están ahora las cosas, parece el más imperioso
de todos los problemas que la civilización debe enfrentar. El problema es este:
¿Hay algún camino para evitar a la humanidad los estragos de la guerra? (…) Se
que en sus escritos podemos hallar respuesta.
Reciba mis más
cordiales saludos.
Albert Einstein
¿Existe un medio
de librar a los seres humanos de la amenaza de la guerra? ¿Es posible canalizar
la agresividad del ser humano y prepararlo mejor psíquicamente contra sus
instintos de odio y de destrucción? Estas son las preguntas que el 30 de julio
de 1932 Albert Einstein plantea, en una
carta a Sigmund Freud, en una época en la que la violencia fascista y nazi se
extendía por Europa. En septiembre de ese año, el padre del psicoanálisis, al
que Einstein llama el "gran conocedor de los instintos humanos",
responde al físico, analizando las bases psíquicas del comportamiento y
precisando las vías que podrían conducir al cese de los conflictos que dividen
a los seres humanos.
Carta de Sigmund Freud a Albert Einstein:
Viena, septiembre
de 1932
Estimado profesor
Einstein:
(…) Usted se asombra de que resulte
tan fácil entusiasmar a los hombres con la guerra y, conjetura, algo debe
moverlos, una pulsión a odiar y aniquilar.(…).Creemos en la existencia de una
pulsión de esa índole y justamente en los últimos años nos hemos empeñado en
estudiar sus exteriorizaciones (…).Suponemos las pulsiones del ser humano son
solo de dos clases: aquellas que quieren conservar y reunir-las llamadas eróticas(…)-,y
otras que quieren destruir y matar; a estas las reunimos bajo el titulo de
pulsión de agresión o destrucción (…).Cada una de estas pulsiones es tan
indispensable como la otra; de las acciones conjugadas y contrarias de ambas
surgen los fenómenos de la vida (…),la pulsión de muerte deviene pulsión de
destrucción cuando es dirigida hacia fuera, hacia los objetos (…) el ser vivo
preserva su propia vida destruyendo la ajena, por así decir (…).De lo anterior
extraemos esta conclusión para nuestros fines inmediatos: no ofrece perspectiva
ninguna pretender el desarraigo de las inclinaciones agresivas de los hombres
(…). Acaso no sea una esperanza utópica que el influjo de estos dos factores, el
de la actitud cultural y el de la justificada angustia ante los efectos de una
guerra futura, haya de poner fin a las guerras en una época no lejana. Por qué
caminos o rodeos, eso no podemos colegirlo. Entretanto tenemos derecho a
decirnos; todo lo que promueva el desarrollo de la cultura trabaja también
contra la guerra.
Saludo a usted
cordialmente, y le pido me disculpe si mi exposición lo ha desilusionado.
SIGMUND FREUD
Fuente
Bibliográfica:
-Carretero, Mario
y otros. Psicología. Aique Polimodal.
Bs. As. 2011. Pág. 117.
Aclaraciones:
Liga de las
Naciones: fue un organismo
internacional creado en 1919 que se proponía establecer las bases para la paz
luego de finalizada la primera guerra mundial. Fue el antecedente de la ONU
(Organización de las Naciones Unidas).
Pulsión: La pulsión es un impulso, es una fuerza constante interior al propio
organismo. Este concepto desarrollado por Freud reemplaza al concepto de
instinto.
Freud
distingue dos tipos de pulsión, las pulsiones de vida (pulsiones de
autoconservación y pulsiones sexuales) y las pulsiones de muerte (agresión).
Estas pulsiones están mezcladas, fusionadas y las pulsiones de vida limitan a
las pulsiones agresivas, pero Freud dice que si la pulsión agresiva se expresa
libremente se vuelve agresión hacia el exterior o hacia la misma persona. Por
esto propone que el desarrollo de la cultura permite regular estas pulsiones,
permite que se expresen por canales adecuados. Un ejemplo puede ser el
desarrollo de actividades artísticas.